Para proteger bien una tarima de madera, espera a que la madera esté lo bastante seca para absorber el producto, límpiala y aplica un aceite o un lasur de poro abierto en manos finas y uniformes, trabajando a lo largo de lamas completas. Después, repite antes de que la protección se gaste del todo. En cuanto a la cantidad, los productos para tarima declaran en el envase su rendimiento en m² por litro y mano: el aceite para terrazas y tarimas de Bruguer, por ejemplo, indica 14 m²/L y dos manos. Mide por separado la tarima, la escalera y las barandillas, porque las barandillas suman más superficie de lo que parece.
El resto de esta guía explica cada paso en el orden en que lo harías, con una estimación de ejemplo al final.
Paso 1: comprueba si la madera está lista
La tarima de pino tratado en autoclave suele llegar húmeda del tratamiento y con un tono verdoso por el protector a base de cobre. Maderas Castellar explica que ese verde se va apagando en unas semanas hacia un tono miel y que, sin protección, la madera acaba en gris plata. También indica que el lasur se aplica una vez seca la madera tras el tratamiento. Un producto aplicado sobre madera empapada no penetra, se queda en la superficie y falla antes.
Cuánto esperar depende del lote, del clima y del producto: en verano en el sur se seca mucho antes que en invierno en el norte. Las maderas tropicales como el ipe y la tarima de Douglas suelen llegar más secas, pero su densidad y sus aceites naturales dificultan la penetración, así que usa un producto pensado para maderas duras. Sigue siempre la etiqueta del producto que compres.
La prueba de la gota. Echa unas gotas de agua sobre varias lamas, incluidas algunas a la sombra. Si el agua forma gotas y se queda en la superficie, la madera no está lista o aún actúa un acabado hidrófugo antiguo. Si oscurece la madera y penetra en pocos minutos, la madera admitirá el producto. Repite la prueba la mañana en que vayas a trabajar.
Paso 2: limpia la superficie
El aceite y el lasur se agarran a fibras de madera limpias. La suciedad, el verdín, el polen y los restos de un acabado viejo provocan manchas y fallos prematuros.
Una secuencia de limpieza práctica:
- Barre y limpia las juntas. Saca con una espátula la suciedad de entre las lamas para que el agua drene. La guía de separación entre lamas explica por qué importa esa junta.
- Aplica un limpiador para tarimas. Los limpiadores y desgrisantes para madera de exterior eliminan la suciedad y el tono gris. Para el verdín y el moho, una solución de lejía diluida en agua con un cepillo es eficaz, pero aclara bien y nunca la mezcles con productos que contengan amoníaco: juntos desprenden un gas tóxico.
- Frota con suavidad y aclara. La hidrolimpiadora a mucha presión levanta la fibra blanda del pino. Si la usas, pon poca presión y una boquilla de abanico ancho, y mueve la lanza sin parar en el sentido de la veta.
- Déjala secar. Espera al menos un par de días secos y con aire después de limpiar, y no apliques nada si ha llovido en las últimas 24–48 horas o se espera lluvia.
Repara las lamas antes de tratar
La limpieza saca a la luz lo que la suciedad ocultaba. Antes de aplicar el producto:
- Aprieta o sustituye los tornillos que se hayan levantado.
- Lija la fibra levantada y las astillas, sobre todo en las huellas de la escalera y el pasamanos.
- Cambia ahora las lamas muy agrietadas o blandas. Igualar madera nueva después de tratar es más difícil.
Paso 3: elige el tipo de acabado adecuado
Los acabados para tarima se dividen en dos familias, y la diferencia influye mucho en cómo envejece.
Los productos de poro abierto (aceites para tarima, lasures de poro abierto, protectores hidrófugos) penetran en la madera y no forman una película rígida. Es lo que recomienda el propio Código Técnico para la madera al exterior: el DB SE-M (apartado 3.2.2) aconseja «protectores superficiales que no formen una capa rígida permitiendo el intercambio de vapor de agua entre la madera y el ambiente». El pigmento de los aceites y lasures con color protege además la superficie del sol.
Los acabados que forman película (barnices, pinturas y lasures de capa gruesa) ocultan más la veta y pueden disimular lamas que no combinan. Pero en un suelo exterior se desgastan con las pisadas, retienen humedad y fallan descascarillándose, lo que obliga a lijar o decapar antes de volver a aplicar. El mismo apartado del DB SE-M advierte que, si se usan pinturas o barnices, hay que establecer y seguir un programa de mantenimiento.
| Acabado | Aspecto | Duración en una tarima | Mantenimiento |
|---|---|---|---|
| Protector hidrófugo incoloro | Madera natural | Corta: no frena el sol y la madera se agrisa | El más fácil, sin lijar |
| Aceite para tarima con color | Color suave, veta visible | Mayor que el incoloro, según sol y uso | Limpiar y volver a aplicar |
| Lasur de poro abierto | Color apreciable, veta visible | El pigmento alarga mucho su vida | Limpiar y volver a aplicar |
| Barniz o pintura | Película brillante u opaca | Se desgasta y se pela en zonas de paso | Suele exigir lijar o decapar |
Una solución intermedia útil: aceite o lasur de poro abierto en el suelo y la escalera y, si quieres un color opaco, lasur cubriente o pintura solo en las barandillas, que no se pisan.
La tarima de composite no necesita lasur ni aceite. Tarimatec, por ejemplo, indica en su manual técnico que su producto no requiere tratamiento, solo limpieza periódica. Consulta la comparativa de materiales para tarima para ver cómo cambia el mantenimiento según el material.
Paso 4: aplica el producto
La técnica importa más que la marca:
- Vigila el tiempo. Elige unos días secos, respeta el rango de temperatura de la etiqueta y evita el sol de mediodía en verano: el producto se seca de golpe y deja marcas de solape. A primera hora de la mañana o a última de la tarde se trabaja mucho mejor.
- Empieza por las barandillas y la escalera, y deja el suelo para el final. Las gotas de las barandillas caen sobre lamas sin tratar que cubrirás después.
- Trabaja dos o tres lamas a la vez en todo su largo. Las marcas de solape aparecen cuando el producto fresco se superpone a una zona ya seca. Termina cada lama hasta su extremo o una junta de testa antes de pasar a la siguiente.
- Extiende y retira el exceso. Aplicando con brocha, rodillo o almohadilla, extiende en el sentido de la veta. El aceite que no penetra se queda pegajoso: retíralo con un trapo pasados los minutos que indique la etiqueta.
- Insiste en las testas. Los extremos de las lamas y los cortes son lo que más agua absorbe. Dales una pasada extra.
- Segunda mano: sigue la etiqueta. El aceite de Bruguer, por ejemplo, indica secado al tacto en 6–8 horas y repintado a las 16–24 horas.
Paso 5: calcula cuánto producto comprar
El rendimiento varía según el producto, la especie y lo envejecida que esté la madera. El pino nuevo, rugoso o muy gastado absorbe más que una lama lisa ya tratada, así que la primera mano rinde menos que la segunda.
- Usa siempre el rendimiento del envase de tu producto (14 m²/L en el ejemplo de Bruguer).
- Para la primera mano sobre madera nueva o muy seca, calcula con un rendimiento más bajo que el declarado.
- Añade un 10 % para derrames, goteos y lo que queda en la bandeja.
Ejemplo práctico
Una tarima de pino de 4 × 3 m con una escalera de 1 m de ancho (3 peldaños con huella de 295 mm y contrahuella de 175 mm) y 10 m de barandilla de madera con balaustres de 40 × 40 mm:
- Tarima: 4 × 3 = 12 m². La calculadora de superficie de tarima admite formas en L y esquinas en chaflán, y la guía para calcular los metros cuadrados explica el método.
- Escalera: 3 × 1 × (0,295 + 0,175) = 1,41 m² de huellas y tabicas.
- Barandilla: un balaustre de 40 × 40 mm y unos 85 cm de alto tiene 4 × 0,04 × 0,85 = 0,136 m² de caras. Con un hueco de 95 mm caben unos 7,4 balaustres por metro: alrededor de 1 m² por metro lineal. Suma pasamanos, travesaños y postes y llegas a unos 1,2 m² por metro: 10 m × 1,2 = 12 m².
Total: 12 + 1,41 + 12 = 25,41 m².
Con dos manos a 14 m²/L y un 10 % extra, la calculadora da 3,99 litros. Si la madera es nueva y la primera mano rinde solo 10 m²/L, la cifra sube: 25,41 ÷ 10 + 25,41 ÷ 14 = 4,36 L, que con el 10 % son unos 4,8 litros. Un envase de 5 litros cubre el trabajo en ambos casos.
Fíjate en que la barandilla de este ejemplo consume tanto producto como el suelo de la tarima. Las estimaciones que solo usan los metros cuadrados del suelo se quedan cortas.
La calculadora de lasur para tarima hace estas cuentas, con campos separados para escalera, otras superficies, manos y rendimiento. Compra todo el producto de una vez y, si son varios envases, mézclalos entre sí para que el color sea uniforme.
Cada cuánto volver a tratar
Las lamas del suelo y las huellas de la escalera se gastan antes porque reciben pisadas y sol directo. Maderas Castellar recomienda mantener su tarima de pino tratado con un lasur de poro abierto cada uno o dos años. En zonas muy soleadas o junto a una piscina, puede hacer falta cada año.
La mejor señal es repetir la prueba de la gota. Cuando el agua deje de formar gotas en las lamas más expuestas, limpia y vuelve a aplicar antes de que la madera se ponga gris y empiece a agrietarse. Una tarima mantenida a tiempo dura muchos más años que una que se deja secar al sol sin protección.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto hay que esperar para tratar una tarima nueva de pino autoclave?
Hasta que la madera haya perdido la humedad del tratamiento. No hay un plazo fijo: depende del lote y del clima, y puede ir de unas semanas en verano a varios meses en invierno. Haz la prueba de la gota: si el agua sigue formando gotas en la superficie, espera más.
¿Aceite o lasur para la tarima?
Los dos funcionan si son de poro abierto, que es lo que recomienda el CTE para la madera al exterior. El aceite penetra, realza la veta y se renueva con facilidad; el lasur de poro abierto suele aportar más pigmento y protección frente al sol. Evita los barnices de película en el suelo, porque se pelan con las pisadas.
¿Cuántos litros de aceite necesito para una tarima de 4 × 3 m?
Solo el suelo tiene 12 m². Con un producto de 14 m²/L y dos manos son unos 1,7 litros, o unos 1,9 con un 10 % de margen. Si sumas una escalera pequeña y 10 m de barandilla, la superficie se duplica y necesitas unos 4–5 litros. Mide las barandillas en lugar de calcularlas a ojo.
¿Lasur o protector hidrófugo incoloro?
Un hidrófugo incoloro repele el agua, pero sin pigmento no frena el sol, así que la madera acaba grisácea y hay que repetir a menudo. Un lasur o un aceite con color aporta pigmento, que alarga mucho la protección. Muchos productos combinan ambas cosas, así que lee la etiqueta.